lunes, 29 de noviembre de 2021

Casos de desobediencia civil ante ordenes inhumanas

 

Pietro Ameglio,miembro del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), del Colectivo “Pensar en voz alta”, y del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, hizo referencia a 2 casos: Carola Rackete y Megan Rapinoe son dos jóvenes mujeres capitanas de poco más de 30 años, alemana y estadounidense respectivamente, marinera y futbolista, que en estos días decidieron desafiar a la autoridad, en formas diferentes pero igual de radicales (en el sentido de “ir a la raíz”), para mostrarnos a todas y todos cómo se construye una “frontera moral” en la propia identidad, a partir de “enfrentar” pública y abiertamente a la autoridad que ejerce políticas inhumanas.  

Carola Rackete, capitana del barco Sea Watch 3 que es parte de una ONG que realiza rescates de migrantes náufragos en el Mediterráneo, el 29 de junio atracó su barco en el puerto italiano de Lampedusa en Sicilia, desobedeciendo las órdenes que se lo prohibían, embistiendo una lancha de la policía marítima que buscaba detenerla por encontrarse ya en aguas italianas y tener prohibido el desembarco. Salvó así a 40 migrantes rescatados de las aguas del Mediterráneo. Los migrantes y la tripulación estaban al borde de la sobrevivencia y en desesperación total, por eso la capitana tomó esta determinación moral y material, después de esperar un permiso por 48 horas frente al puerto.

Queda claro así que la acción de desobediencia civil de Rackete no fue sólo individual sino que es parte de una larga cultura colectiva humanitaria y de desafío a la legalidad y autoridad en acciones de inhumanidad.

En el caso de Megan Rapinoe ante la posible invitación del presidente Trump al equipo de fútbol femenil estadounidense que competía en el mundial en Francia, manifestó abiertamente la campeona mundial -con Balón y Bota de Oro incluidos- no entonar el himno y llevar la mano al corazón, en virtud a su rechazo a Trump. Se trata de una acción de no-cooperación con la autoridad, al entender que si alguien va a saludar a ese sujeto lo está avalando –directa e indirectamente- en otras acciones, y le está dotando de una mayor “fuerza moral” para seguir sus acciones de inhumanidad.

La acción de ella, al igual que la de Carola, no son sólo actos rebeldes individuales sino que son parte de una cultura colectiva que decide enfrentar pública y abiertamente órdenes de la autoridad responsable de acciones inhumanas.



 

 

 

Desobediencia Civil: Definición y tipos

 

 


Una de las definiciones más concisas y acertadas de la desobediencia civil, es la dada por John Rawls, quien la define como un “acto público no violento, consciente y político, contrario a la ley, cometido habitualmente con el propósito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno”.

La desobediencia civil implica la violación de una ley mediante una acción, generalmente pacífica, destinada a ser contemplada por la ciudadanía y clase política. Su finalidad es generar una reflexión colectiva capaz de tumbar la ley injusta, concienciando a los ciudadanos sobre el mal que provoca e invitándoles a movilizarse para acabar con ella.

La ley que se incumple puede ser directamente la que se combate (por ejemplo, acoger a un inmigrante sin papeles cuando hay una ley que lo prohíbe). Pero también se puede incumplir una ley distinta de la que se quiere derogar, usando dicho incumplimiento como instrumento para combatir la ley injusta (por ejemplo, cortar una carretera ilegalmente para detener un autobús que lleva a la deportación a un grupo de inmigrantes sin papeles, y ello con el fin de denunciar la ley en virtud de la que se les deporta).

La desobediencia civil también es definida como cualquier acto que sea considerado ilegal en el Estado que se ejerce, con la intención de generar un cambio en alguna ley, programa o decisiones de gobierno.

La desobediencia civil se caracteriza por ser pública, no violenta, consciente y política.

Otros autores introducen en la desobediencia civil en un sentido de justicia para la mayoría, ya que estos actos buscan inducir un cambio en políticas jurídicas o económicas impuestas por el gobierno mediante protestas que reflejan un valor común entre los ciudadanos, como es el caso de las sociedades civiles.

Tipos de desobediencia civil: La desobediencia civil puede dividirse en dos tipos: la directa y la indirecta.  

1. La desobediencia civil directa: se refiere a los actos que violen una norma jurídica porque es considerada injusta.

2. La desobediencia civil indirecta: Es la que viola leyes válidas como una forma de transmitir un sentimiento de protesta a cambio de no tener medios directos para violar las decisiones de gobierno que son considerados realmente injusto.

 

 

 

 

Desobediencia Civil: aspectos hitóricos



A finales del siglo XIX, específicamente 1848, se publicó un libro que cambiaría la mirada sobre cómo un ciudadano podía enfrentarse a su entorno político y social. Se trata de la “Desobediencia civil”, del poeta y ensayista norteamericano Henry David Thoreau, allí explicó sus principios básicos, que él mismo puso en práctica dos años antes. En el verano de 1846, Henry se negó a pagar sus impuestos, por lo que fue detenido y encerrado en prisión, él se justificó explicando que se negaba a colaborar con un Estado que mantenía el régimen de esclavitud y emprendía guerras injustificadas, en aquel caso, contra México. 
 

Cabe destacar que Thoreau, fue una persona excéntrica de gran ingenio, sus ideas iban más allá del egoísmo individualista, ya que cuestionaba la conformidad del gobierno para cobrar impuestos que financiaban una guerra injusta. Este acto fue sólo el principio de una “filosofía” que muchos luego seguirían como una fuerte ideología, invitaba a los ciudadanos a practicar la protesta legítima no violenta.

Es así como su obra más conocida tiene una repercusión tan grande, que llegó a ser inspiración directa de personajes de la historia contemporánea emblemáticos. Por ejemplo, de Mahatma Gandhi. Aunque aprendió de su madre el respeto por los seres vivos y la tolerancia hacia diferentes formas de pensar (inclusive hacia otros credos y religiones), este reconocido abogado, político y pensador indio tuvo la obra Desobediencia Civil como libro de cabecera.

Gandhi es conocido por su inmensa obra pacifista e independista en la India, porque promovió manifestaciones no violentas y huelgas de hambre para obtener del imperio británico autonomía como país. Aunque muchos de sus compatriotas propusieron una guerra abierta, Gandhi siempre insistió en el camino de la no violencia, defendiendo que “cuando un hombre entiende que obedecer leyes injustas va contra su dignidad como ser humano, ninguna tiranía puede dominarle.”

Así mismo, influyó en Martin Luther King y en su lucha no violenta contra la discriminación a la población negra en EEUU. “El objetivo es crear una situación de crisis generalizada que abra inevitablemente la puerta a las negociaciones”. Así pudo resumir Luther King su acción sociopolítica: encarar pacíficamente con una movilización que pueda desestabilizar el panorama hasta llegar a un punto de ebullición, pero sin permitirle estallar, gracias al liderazgo y a las convicciones compartidas.

Esta era una de las principales diferencias entre la no violencia de King y la violencia proactiva de su contemporáneo Malcolm X.  Mientras el último no dudaba en acudir a la defensa propia para lograr sus cometidos, King (pastor bautista) llevó los principios de Gandhi hasta cada rincón del sur de EEUU. 

Marcha de la sal 

      

       












Generalidades

 

La Desobediencia Civil es un acto público no violento, consciente y político, contrario a la ley, cometido habitualmente con el propósito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno. Su finalidad, es generar una reflexión colectiva capaz de combatir la ley injusta, concienciando así a los ciudadanos sobre el mal que provoca e invitándoles a movilizarse para acabar con ella.
 
 

 

 

Casos de desobediencia civil ante ordenes inhumanas

  Pietro Ameglio, miembro del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), del Colectivo “Pensar en voz alta”, y del Movimiento por la Paz con Justici...